Gratitude Challenge 2019



Dicen por ahi que ser agradecido es lo más importante en la vida. La raíz de todo bien reposa en la tierra de gratitud, el ser agradecido te puede cambiar desde un día, hasta una vida completa, el único requerimiento es creer en uno mismo, dejar de preocuparnos por las cosas que nos faltan y empezar a agradecer las que tenemos. La gratitud siempre tiene espacio en nuestra vida. 

Siempre he creído que si observas la vida desde un punto de vista de gratitud, eres feliz. No comparándote con los demás, no viendo como los demás viven sus vidas, no soñando lo que quieres ser; si no, viviendo tu vida, tomando acciones para convertir tus sueños en realidad, siendo feliz por lo que los demás logran en sus vidas y por lo que tu mismo logras. Todos crecemos y logramos nuestras metas a un ritmo diferente, nadie es igual y no existe la vida perfecta, todos vivimos experiencias distintas a lo largo de nuestras vidas por lo que compararnos a los demás llega a ser absurdo, insignificante y hueco. A como nosotros nos comparamos con otras personas, otras personas se comparan con nosotros, y, aunque no lo creamos, piensan que nosotros tenemos muchas cosas que ellos no. Lastimosamente nosotros no siempre podemos ver lo que los demás ven en nosotros mismos, nuestros aspectos positivos, nuestras oportunidades, nuestro carisma, nuestras cualidades, virtudes y habilidades. Es un proceso diario, tedioso, complicado, llegar a poder reconocer nuestras propias características positivas, pero no es algo imposible. ¿Cómo es posible que podamos reconocer las cualidades positivas de las demás personas y no las propias? 

A menudo damos por hecho las cosas que más merecen nuestra gratitud, una casa, una familia, amigos, oportunidades, educación, seguridad. Creemos que estas cosas son básicas en la vida de todas las personas y por esta razón no debemos dar las gracias, pero la realidad es muy distinta. Creemos que no tenemos nada por qué ser agradecidos porque pasamos todo el tiempo pensando en todo lo que no tenemos, lo que nos hace falta y de esta forma hacemos de un lado lo que sí tenemos, y lo arruinamos al desear lo que no tenemos. Al final de cuentas, la gratitud no se trata de lo que tenemos sino de lo que hacemos con lo que tenemos. Se puede tener poquito y ser muy agradecido, viviendo una vida plena y de la misma manera se puede tener muchísimo, ser egoísta, envidioso y nunca aprovechar ni agradecer lo que tenemos. Si una persona no es agradecida con lo que tiene ahorita, difícilmente lo va a ser cuando obtenga lo que quiere en un futuro. Siempre van a haber flores para aquellos que quieran verlas, siempre van a haber cosas bellas para el que las quiera ver, siempre va a haber felicidad y plenitud para el que realmente la quiera vivir.

Leí que Albert Einstein dijo una vez que solo hay dos formas de vivir la vida, una es pensando que nada es un milagro y la otra es creyendo que todo lo es. Tenemos que vivir como si todo fuera la primera vez, emocionarse por las cosas pequeñas de la vida, y así, de esta manera notaremos como poco a poco nuestra vida se llenará de felicidad. La gratitud abre la plenitud de la vida. Convierte lo que tenemos en suficiente, e incluso en más. Convierte la negación en aceptación, el caos en el orden, la confusión en la claridad. Puede convertir una comida en una fiesta, una casa en un hogar, un extraño en un amigo. 



La gratitud es uno de los dulces atajos para encontrar paz mental y felicidad en el interior. No importa lo que esté sucediendo fuera de nosotros, siempre hay algo por lo que podríamos estar agradecidos.

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